Te ha pasado?


En este trabajo cada entrega tiene su propia historia. Una vez, en La Victoria, cerramos la firma en notaría y fuimos directo a entregar la propiedad. Al llegar, nos encontramos con una sorpresa inesperada: la cuñada del ex propietario, muy *ocupada*, intentando desinstalar la terma casi nueva.
La propiedad se vendía tal como estaba — terma, focos, puertas y todo lo visible. La cara del ex propietario no tenía precio.
Procedimos con calma: se recuperó cada llave incluyendo las copias, se recomendó a los nuevos propietarios cambiar las chapas por precaución, y tras las disculpas del caso, se entregó la propiedad en orden.
Final feliz para todos. Bueno... casi todos.



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